El Examen Fallido

No siempre el primer intento es perfecto, pero lo perfecto está en entender que cada intento tiene su valor.

Recuerdo que varios años atrás estuve preparándome para especializarme en este mundo de los bienes raíces y no tuve una historia linda.

Le había contado a toda mi familia que estaba lista para mi examen final, el que me certificaría, y con la emoción del momento salí a tomarlo; por varias razones -y eso que había estudiado muchísimo- no lo aprobé. Cuando regresé a casa todos estaban esperando la buena noticia pero cuando les conté el resultado vi como esa emoción se iba derrumbando y, aunque mi familia siempre ha comprendido que vale más el esfuerzo que la meta, yo era la que me sentía frustrada.

Días después encontré una pequeña hoja escrita por uno de mis hijos en la que estaba escrita una frase de esas que te mueven el piso y que cambian la perspectiva de las cosas: «Mamá la próxima vez lo harás bien».

 

«Hay ciertos momentos en los que tenemos que parar y recordar quienes somos porque, sin duda, algunos factores externos nos hacen olvidar»

 

Este fue el punto de quiebre para mí porque me hizo recordar quien soy; pasé de sentirme defraudada y por momentos enojada a reconstruirme. Emprendí un nuevo camino, una ruta distinta en la que decidí estar sola y no contarle a nadie que estudiaba nuevamente y lo iba a volver a intentar.

Cuando regrese de mi tercer intento con el resultado positivo me di cuenta de una cosa, aunque suene trillado el ser perseverante tiene sus beneficios pero siempre y cuando en cada intento hagas algo diferente; tuve la habilidad de reconstruirme y de fortalecerme en algunas debilidades que descubrí y ahí es cuando estos momentos negativos valen la pena, cuando nos enseñan algo y nos permiten ver las cosas más claras para hacerlo distinto la siguiente vez.

El resto de la historia ya tiene que ver con la alegría con la que mi familia tomó la noticia y, finalmente, la enseñanza que me dejó esta historia: podemos fallar un examen, un test o una prueba pero nunca podemos equivocarnos con nosotros mismos porque la fe y la confianza que podamos tenernos no tiene un valor equivalente en notas o calificaciones.

Esto es un poco de mi vida. Quieres conocerme y trabajar conmigo, escríbeme.

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